Estoy con muchísimas ganas de estar sentada en la arena, en una playa de noche.
Que la luz de nuestra redonda y llena luna ilumine las pequeñitas olas que llegan a la orilla.
Que lo único que escuche sea mis pensamientos y el tranquilizador ruido del agua de mar.
Que en el horizonte vea las minúsculas luces de los barcos que pescan y que no me importe nada.
Sin problemas, sin discuciones, sólo el mar y yo.
Estrellas por doquier, encontrar las constelaciones más conocidas, una estrella fugás ¿por qué no?.
Ver cielo, cielo. El verdadero cielo que es azul y no ese cielo artificial y ficticio que se ve en la cuidad de color violeta. Donde al verlo no sabés si está o no nublado.
Y después encontrar el primer rayito de Sol que tiene ganas de salir del horizonte. Con esa brisa de mar, que te hace creer que lo estás soñanado, pero no.
Es algo h e r m o s o.
No hay comentarios:
Publicar un comentario