Llega de un terrible día, se encierra en su cuarto.
conecta el reproductor de música, se saca la careta de felicidad y se va a su mundo.
Se recuesta sobre la cama de sueños, mira por la ventana. Ya no puede más, no lo resiste.
Una lágrima cae sobre su mejilla. Luego otra y luego otra.
"Ya nada es como antes" piensa.
"No te preocupes" le susurran las hojas de los árboles.
Pero ella no puede evitarlo, no quiere retenerlo más.
Abrazando una almohada lloró toda la noche, iluminada y observada por el cielo.
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