me siento muy rara.
Por un lado, mi viejo se está mudando (otra vez...), está vez para el otro lado. Por suerte seguimos cerca, a 5 cuadras de mi casa. Pero, es raro. Como que otra historia se vuelve a escribir, pero esta vez no me siento con ganas de saber cómo continúa todo esto.
Me estoy cerrando mucho a los cambios, pero es que los últimos no me dieron buenos frutos...
El otro día fuimos con mi hermana a ayudarlo con algunas cosas, un par de compras y acomodar unos muebles. Y nos quedamos a cenar.
Fue algo que hace mucho tiempo que no sentía. Otra vez volvimos los tres.
Esos tiempos de intentar ensestar semillas de mandarina en un vaso, al otro lado de la mesa. Esas competencias de quién saltaba más alto en la cama y muchas pero muchas cosas más, van a volver..
Me gusta pensar en que ahora voy a poder estar como en mi casa. Porque esa sí es mi casa.
Y poder ser yo misma, es algo único.
Pero al a vez... va a ser algo raro volver a empezar a acostumbrarse a ver a mi papá con otra persona que no sea ni mi mamá ni Ana.
Ahí creo que es dónde está el asunto.
Porque claro, ahora dicen que ambas somos grandes y que podemos entenderlo todo a la perfección. Y sí, si a vos te dicen eso.. tu cabeza se prepara para superar, sin quejarse, todo lo que puede llegar a venir.
Pero no hay que olvidar que sólo tengo 16 años y como tal, no soporto todo lo que viene. Pero con esto, yo soy tan... esponja. Absorvo todo y nunca suelto nada. A la larga me pongo mal y termino llorando de a ratitos en el baño. O cuando me baño. Y de eso no se trata.
También pensé muchas veces en empezar un psicólogo, pero hay algo que me dice que no. Y no sé qué es.
Soy muy complicada. Como cualquier chica de 16 años, ¿no? (ese es otro asunto, nunca me enfoco en mi misma, siempre generalizo todo. Y si lo sigo haciendo nunca voy a saber qué es lo que realmente quiero o pienso).
Ya no entiendo nada, estoy perdida.
Shit.
No hay comentarios:
Publicar un comentario