martes, 20 de septiembre de 2011

. . .

A veces la melancolía de estar en un lugar, en el que estuve en el pasado, vuelve a mí. Todas esas emociones, olores y colores quieren salir de mis cabeza para pintar mi alrededor.
Pero sé que eso es imposible, y eso me pone triste.
Saber que las cosas que viví son, ahora, simplemtente recuerdos dentro de mi cabeza. Son cosas que sólo vuelven cuando menos lo esperás: Cuando estás caminado hacia la parada de un colectivo, cuando escuchás ese tema musical, cuando te estás por acostar, o cuando estás sentado enfrente de un profesor sin esuchar lo que dice. Y este repentino recuerdo puede traer varias sensaciones: cuando te reís solo, o te enojás por dicho recuerdo; o cuando sin darte cuenta, una lágrima cae por tus ojos.
A veces quiero estar ahí y poder revivir tal cual fue; a veces, sólo quiero ver qué hubiera pasado si hubiese actuado de otra manera.
Pero repito, eso es imposible y me pone triste.
Hay personas que ya no están, pero sí lo están. Dentro de tu cabeza. Quiero estar con ellos, pero no puedo
y eso me pone triste.

Estoy en un momento en donde no sé lo que quiero, pero sé lo que no quiero. Y esto no quiero.
No sé qué fue lo que produjo esta falta de confianza, que sé que antes tenía. Porque así era.
Pero ahora, me siento más vulnerable que nunca, y eso me pone triste. Sé que nunca fui una chica de caracter fuerte, ni nada por el estilo. Sólo fui quien soy. Pero ahora, ¿quién soy?

Siento que perdí el mapa y no sé para dónde seguir. Donde nisiquiera me dice cómo reaccionar a lo que me rodea. Últimamente está todo convirtiéndose gris de a poco y mi máscara ya no puede protejerme. Pero, ¿cómo hacés si estás pasando por un momento de gran vulnerabilidad y tenés que salir con la verdadera cara que tenés? ¿Cómo terminarías? Yo realmente, no lo quiero averguar.
Quiero seguir con esta máscara, dure lo que dure, porque sé que me proteje un tiempo. Lo suficiente para sobrevivir a un día escolar.
Exacto, ahora me siento en una película en donde mi papel es caminar, y ver cómo los días pasan sin que nada ni nadie se percate de mi, ni de mi alrededor; ver cómo la vida pasa. Y eso me pone triste. Se supone que los últimos años de secundaria son los años en donde más experimentás, en donde más emociones sentís y la verdad, es que en mi opinión, nada de eso está pasándome.

Es uno de los peores años que tuve en mi secundaria.

Estoy en 4to año y yo no sé quién soy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario