lunes, 10 de octubre de 2011

Cómo me encanta volver de Baradero, completamente liberada.
Pensé tantas cosas y entendí tantas otras que tenía ahí molestándome.
Es raro, saber que no me pone triste volver, ya no más.
Siempre que tengo ganas de ir, todos me reciben con las puertas abiertas y una sonrisa tan cariñosa que me ponen felíz.
Por primera vez, sentí que encajaba en el grupo de los chicos y ellos me aceptaron sin problemas.
Mejoré jugando al pool, jaja. Y aprendí unos nuevos pasos de baile jaja.
No sé, no sé si quiero explicar todo lo que sentí, lo único que importa es que me divertí bastante y me duelen los cachetes de tanto que me reí jajaja.
Es raro, siempre que estoy ahí son días normales, tal vez un poco nublados (pero eso en realidad no me molesta, todo lo contrario) y el día en el que me tengo que ir, deciden venir todos los chicos a jugar al pool, el cielo se despeja y es un día en el que te divertís muchísimo.
Es una lástima.
Pero me gusta que estén todos así los saludo. Nunca se sabe cuándo voy a volver. Pero sé que será pronto.
Olvidé lo que se relaja mi cabeza, cada vez que voy. Es una especie de lugar al que me puedo escapar, cuando no doy más.

Me encanta.
 

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