Te veo blog, hay tantas cosas que quiero escribirte, pero no puedo hacerlo.
Entonces, sólo me quedo como una boluda enfrente de la entrada completamente en blanco y lloro.
No sé qué es eso, pero lloro.
Estoy más débil que nunca.
No me gusta ser débil.
No me gusto como estoy ahora.
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